Después de una semana

Llevamos una semana en el Perú; por un lado ha pasado volando… por el otro parece que lleváramos toda la vida con estos chicos.La ya “grande familia del Perú” ha continuado creciendo, nuestros compañeros peruanos, Angélica y Jorge han encajado en el  grupo que llegaba de España como si se trataran de las piezas que faltaban para encajar el puzzle; Marita, de la Fundación Telefónica del Perú nos ha acompañado toda la semana coordinandolo todo, nos ha amparado en todo momento, intentando siempre que nos sintieramos bien; ella, Lucía, Katia… (perdonad si olvidamos algún nombre), junto con los compañeros voluntarios de Cusco ya forman parte de esta gran familia.Han sido días de muchas sensaciones, de sentimientos muy fuertes, de muchos contrastes. Por un lado la alegría de ver personas completamente entregadas en su vida a la tarea de ayudar en todo lo que pueden a estos chicos; por otro… la pobreza extrema en la que viven familias enteras, las desigualdades tan enormes en Lima, en el Cusco… Adolfo y Elva de Puririsun son un referente para los chicos, cuando llegan a los colegios todos corren hacia ellos para abrazarlos. Hay una frase que se nos quedó muy grabada a todos los voluntarios. Adolfo, el martes por la tarde en la reunión de trabajo en el local de Puririsun nos contó que los niños se sienten orgullosos de pertenecer al programa “Proniño”, los chicos dicen: “Yo estoy protegido, soy de Proniño”. El viernes una niñita le enseñaba a una compañera sus zapatos y le decía: “me los ha comprado Puririsun, a mis hermanos también”. Pero no son tan importantes los zapatos… lo más importante es que junto con las mochilas, el uniforme y el material escolar, Proniño lleva un rayito de luz a los ojos de estos niños… la luz de la esperanza de poder salir de esta situación extrema en la que viven.

1 comentario sobre “Después de una semana”

  1. Pepe de Dios dijo:

    Hola amigos.

    Enhorabuena por vuestra maravillosa experiencia.
    Me emocionan frases como:
    “Yo estoy protegido, soy de Proniño” o “Proniño lleva un rayito de luz a los ojos de estos niños…”
    Sé y siento el significado de esas frases y esos abrazos.
    Son esos momentos los que nos confirman la necesidad de trabajar por esos pequeños en cualquier lugar en el que nos encontremos para conseguir para ellos esa protección y ese brillo en sus miradas que son su derecho como niños.
    Ojalá mucha gente tenga la oportunidad de vivir esa experiencia para sacar lo mejor de cada uno en beneficio de los más desfavorecidos y naturalmente de uno mismo.

    Salud para todos y disfrutar y sed conscientes de cada momento irrepetible que estáis viviendo.

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