En los colegios

El jueves empezamos en los coles. En “Viva el Perú” las clases comienzan a las 08.00, por lo que las movilidades vinieron a recogernos muy temprano. Marita, de Fundación, y Elva de Puririsun nos acompañaron en todo momento. El grupo de “Viva el Perú” tuvo que presentarse 14 veces seguidas, puesto que pasamos por todos los grados. En “Manco Capac” fue más breve  porque al haber menos alumnos, todo es más reducido. La acogida de los chicos fue inolvidable, ya antes de llegar a las clases, en el patio, nos abrazaban y nos besaban. Les vuelven locos las fotos, así que como es barato, pues hicimos de “paparachis”.

Ya en las clases, justo antes de que nosotros entraramos se ponían en pie, y todos al unísono decían “ Buenos días profesores”. Hasta que la maestra nos les daba permiso para sentarse, ellos continuaban en pie. Tras las presentaciones, en ambos colegios, cada uno de nosotros, se marchó a su aula. Tuvimos que reajustar los horarios, puesto que las presentaciones nos habían comido mucho tiempo, pero más o menos pudimos impartir todo lo previsto. Lo más complicado van a ser las clases de teatro, baile y psicomotricidad, puesto que ninguno de los dos colegios tiene un aula que reuna unas mínimas condiciones. Lo mismo pasa con el taller de cocina; a pesar de haber comprado ya algunos utensilios, de momento lo tenemos aparcado.

Los chicos se vuelven locos por la computación, por lo que sobre todo para los más mayores, hemos decidido replanificar algunos talleres. Ayer ya impartimos talleres en la sala de computación de Fundación Telefónica, que al igual que en Huachipas, hemos comprobado que es la sala mejor habilitada de todo el colegio.

Hemos descubierto, que a pesar de que se niegan a hablar Quechua, porque en las familias piensan que es un atraso, y que lo moderno es hablar castellano, a los chicos les encanta que les enseñemos inglés, por lo que es otro de los talleres que está teniendo aceptación.

En el local de Puririsun, también tenemos talleres para impartir. El taller de manualidades, motivó a muchos a seguir yendo otras tardes por allí. Los asistentes salieron de allí cada uno con su tres en raya (michi en Perú), fabricada con goma Eva o microporoso como le llaman por aquí. Los niños nos enseñaban el juego muy orgullosos y nos echamos algunas partidas con ellos.

Damos infinitas decenas de besos y abrazos al día, porque los chicos nada más vernos se acercan y quieren rodearnos con sus brazos.  Nos ha llamado la atención, que la piel de sus caritas y de sus manos está totalmente cuarteada por el sol, el viento y la sequedad.

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